No recuerdo cuando comenzó esta costumbre tierna , mágica e inigualable de subir cada Agosto a esta inmensa piedra , ubicada en algún lugar costero de Puerto Madryn ( Un pueblo situado donde el tiempo no hiere ni deja marcas ) ; solo para ser testigos del instante en que llegan las ballenas , esos seres puros , imponentes y eternos .
Como tampoco recuerdo la forma en que conocí a Laura , tal vez sí , desde pequeños jugábamos juntos ; su abuela nos contaba historias de ninfas , náyades y banshees ( Preferiría llamarlas hadas pero sé que no es así ) .
Rememoro cuando me empecé a interesar por ella ; buscaba estar a su lado ( Ya en el secundario . ) con el pretexto de saber más sobre historia antigua ( Que ella aparentaba conocer mejor que cualquier profesor ) . Me veo intentando descubrir el final de sus escapadas nocturnas , visitando infinidad de pubs , bares , discos y cines con la frustrada intención de hallarla .
Llevo indeleble en mis sentidos la vez que me salvó la vida .
Subí , buscando saber a dónde ella iba , a la roca que trepábamos cada Agosto para ver llegar las ballenas ( Le valió el mote “ La roca de Agosto “ . ) Lo cierto es que esa noche caí , su mano apareció de la nada y me salvó .
- ¿ Cómo supiste ? – exclamé asombrado .
- Estaba volando y te vi . – respondió sonriendo .
Me ayudó a subir y realizamos los dos por primera vez un acto que ella parecía conocer .
Me dijo , luego , que sabía de mis inútiles búsquedas y de mi conducta de salir a correr por la playa en las mañanas solo para verla observar las aves del amanecer .
Viene hacia mí esa sensación de asombro cuando curaba mis heridas con extraños ungüentos .
Y ahora me hallo en esta roca para pedirle matrimonio a esa chiquilla taciturna y de pocos amigos que pertenece a una familia de escasas relaciones sociales .
- Sé lo que te pasa hijo . – Una anciana encorvada de rostro curtido por el frío , aparecida sobre la roca de forma tan inexplicable como imprevista , me habla .
- Lo peor es amar a una bruja . – prosigue .
Volteo para continuar escudriñando el horizonte o en realidad para no ser testigo de la metamorfosis que se lleva a cabo a mis espaldas .
- ¿ Y lo mejor ? – pregunto , el mar arrecia , el cielo se cubre .
La tersa mano de Laura toma mi hombro , entonces giro para contemplar su rostro níveo .
- Que ella te ame . – contesta .
Cierro mis ojos y sucumbo ante sus labios ; es verdad la temperatura desciende y creo garúa pero al estar entre sus brazos y al tenerla tan cerca mío siento como si el sol se filtrase por entre las nubes bañándonos en una luz cálida que nos hace ignorar la existencia del invierno .
Sé positivamente que las ballenas están llegando , mas hoy no somos espectadores , somos parte del paisaje , como el agua y el aire ; tal vez , en éste momento , ellas nos observen .
Lentamente comprendemos que nuestra historia es eterna y va más allá de éste mundo , más allá de la muerte y definitivamente más allá del bien y del mal .
Leonardo Fortunato ( a L. V. G. )
martes, 1 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)